martes, 28 de abril de 2015

El Hechizo de Aquila

Esta historia es una adaptación de la película "Lady Hawke" que comencé a hacer a mediados del 2013 (para ver el post de la época aquí ) es un clásico del cine y es una historia preciosa, (hay un libro sobre ella) si no han visto la película se las recomiendo yo la vi en el cine justamente en esa época así que imaginense) el caso es que me pareció tan bonita la historia que sentí que le faltó más como por ejemplo saber un poco más antes de ese inicio de la película o más de ese final o conocer más sobre el amor entre Etienne e Isabeau antes de la maldición (recuerdos que casi no se ven en la peli) y por eso quise hacer algo a mi modo, por mis diversos proyectos no la seguí escribiendo pero quiero intentar retomarla para subirla por capítulos, así que si no la han leído (en mi blog de mundo literario lo compartí) pues quiero que lean acá entonces.



Sinopsis.



En 1,235 un obispo celoso y ambicioso al no lograr lo que se proponía; el poder y el amor de una joven, lanzó una poderosa maldición sobre la doncella y su prometido. Era una bella mujer que ha sido transformada en un águila de plumas doradas y majestuoso vuelo durante el día y él, un apuesto noble guerrero que ha sido convertido en un enorme y salvaje lobo que vaga por las noches. Solo un joven campesino y un viejo sacerdote que conocen el secreto podrán ayudarlos y solamente cuando el día sea de noche y la noche de día se romperá el maleficio, pero hasta que el día y la noche se junten no volverán a verse en su forma humana, para él ella será un águila que cuidará celosamente y para ella, él será un lobo que seguirá protegiéndola en la oscuridad y solo hasta que su amor prevalezca y el bien triunfe podrán volver a verse como son. Solo hasta que logren romper, el hechizo de Aquila. 



Prólogo

Provincia de Padua, Italia. 1,233.
La típica fiesta de los nobles. Vino, manjares  y música. Caballeros ansiosos y lujuriosos y damiselas vírgenes, casaderas, listas para calentar la cama aunque no quieran. El rey Andrés II de Hungría de 58 años y perteneciente a la casa de Árpad, puso sus ojos es una joven que podría ser su hija, Beatriz de Este, noble italiana de 23 años a la que haría no solo su mujer sino también reina consorte de Hungría. En esa fiesta la joven Isabella de Árpad sobrina nieta del rey conoció al duque Ethien Di Lucca y desde ese momento sus vidas y destino se unieron. El poco tiempo bastó para enamorarse el uno del otro, visitas furtivas y cartas de amor endulzaron la estadía de los amantes pero debido a intereses políticos tuvieron que mantener su amor en secreto, sin imaginar que no serían los problemas monárquicos ni las guerras lo que los separaría, sino algo peor. Isabella vivía en Aquila junto con su madre y dos hermanos más, pero la distancia no impedía apagar el fuego que sentía por Ethien quien no solo le demostró sus sentimientos personalmente, sino que mantenía esa llama ardiente a través de las letras. Él era un noble de la provincia de Lucca en la Toscana, así que eran muchos los kilómetros que los separaban y solo su intenso amor los mantenía unidos. Ante los tiempos más oscuros, su amor sería puesto a prueba.




Capítulo I

Aquila, Abruzos, Italia. Mayo 1,234.
“Mi amada Isabella
Te escribo estas líneas desde bajo la luz de una vela y bajo un cielo bellamente estrellado que me cobija. Veo la luna por mi ventana y solo pienso en ti, imagino tenerte a mi lado, abrazarte, besarte, acariciarte y hacerte mía. No sabes cuánto te quiero y anhelo que llegue el día en que te convierta en mi esposa. Por ahora no podrá ser posible pero te prometo que ese día llegará y nada podrá impedirlo. Desde que nos separamos la última vez no he hecho otra cosa más que pensar en ti día y noche, sueño con tu belleza, con tu dulzura, con el aroma de tu piel y con la suavidad de tus labios, no sabes cómo deseo…”
Las palabras que la joven leía le habían encendido la piel. Nunca nadie le había hablado de esa manera, pero al estar enamorada todo lo que provenía de su amor era música para ella. De otra manera estuviera aterrada y sintiendo repulsión sabiendo lo que le esperaba, obviamente era virgen y se guardaba celosamente solo para él. La carta que leía le despertaba emociones y sensaciones que solo con él sentía y anhelaba el día en que se convirtiera en su mujer, en todos los sentidos.
—Isabella ¿Me estás escuchando? —dijo la voz de una mujer.

La hermosa joven de piel blanca y cabellos oscuros perdía la mirada observando el horizonte por su ventana. Al oír la voz de su madre guardo la carta ruborizada, no podía permitir que la leyese, no era apropiado. Su mente pura y casta había sucumbido al encanto de su amado y el placer que sentía al leerlo no podía describirlo y mucho menos hablarlo. Deseaba con todas sus fuerzas experimentar cada palabra escrita por él las cuales eran más que una caricia para ella. Había conocido a un apuesto noble y estaba sumida en sus pensamientos, recordando al joven que le había robado el corazón.

—Hija ¿Me asustas te sientes bien?
Sí mamá, perdón. Estoy muy bien.
—Te noto inquieta.
—No, no es nada, es solo que lo extraño.
—Y no puedes disimularlo. Desde que lo conociste, parece que caminas en las nubes.
—Así es mamá. No puedo ocultarlo.

—Te decía que acabo de recibir carta de tu tío Bela, no son gratas noticias, mi tío Andrés se acaba de casar y la relación entre ellos ha empeorado, la joven es cinco años mayor que tú.
—Mamá no te metas en esos asuntos, las cosas podrán ser peores y es mejor mantenernos al margen, esa es decisión del tío abuelo.
—Pero sí que es el colmo, es treinta año menor que él y…
—Ya mamá, por favor, pobre chica.
—Tienes razón cariño, no me voy a amargar por eso, además la joven es italiana también y no tengo que olvidar que nosotras estamos en su país, ojalá y la traten bien como extranjera, especialmente tus tíos y Bela principalmente que se enoja con mucha facilidad.

—Como príncipe heredero es lógico que no le haga gracia, además recuerda que el tío abuelo se prendió de ella en aquella fiesta, pero ya no quiero que hablemos de eso.
—Está bien, además no es de ella de quien quiero hablar, sino de ti.
—¿De mí?
—Sí. Ya tienes diecinueve años y creo que es tiempo de…
—No mamá, ni siquiera lo pienses, no más pretendientes, tú sabes que mi corazón ya tiene dueño.
—Pero ese joven apenas se aparece y…
—Mamá, no me importa que sus ocupaciones lo mantengan alejado, recuerda que no solo es noble, sino también capitán, mi duque Ethien Di Lucca es el único hombre para mí y no habrá otro.
—Solo espero que no te haga esperar mucho y se casen pronto.

—Así será mamá, eso espero yo también, pero por favor, no lo comentes con nadie, es mejor que las cosas se den por si solas.
—Hija, no me gusta que mantengas en secreto una relación.
—Solo hasta que todos estos conflictos acaben.
—Está bien, veremos cómo termina tu cuento de hadas.
—Pues como debe de terminar, me caso con mi príncipe, me lleva  a su castillo y vivimos felices para siempre.
—Ay hija, que sencillo ves todo.
—Soy optimista mamá, prefiero serlo y fulminar con su recuerdo y su cariño esta horrenda distancia que nos mina. Lo extraño mucho y espero que pronto regrese.

—Yo también lo espero, pronto serán las fiestas religiosas y espero que esté aquí para esas fechas.
—Lo deseo con toda el alma –dijo la joven volviendo su mirada al horizonte con la nostalgia y el recuerdo de su amor.
Lo que no sabía, era que la sombra oscura del obispo de Aquila estaba sobre ella. Desde que la conoció se había enamorado de ella y su amor enfermizo desencadenaría una tragedia que nadie se imaginaba. Todos los habitantes de Aquila lo veneraban y respetaban como el sumo pontífice de la región y como era obvio, lo creían un hombre de Dios casto y puro, pero su corazón era ambicioso, lujurioso y lleno de maldad. Además guardaba con recelo su mayor secreto, su relación con las tinieblas. Los poderes oscuros con los que había sido investido al haber vendido su alma haciendo un pacto con el diablo era su mayor fuerza y había jurado tener el amor de la joven Isabella de Árpad a cualquier precio. 

lunes, 27 de abril de 2015

Fanarts "Quiero que seas mío"

Las que han leído parte de la historia conocerán algunos personajes, pues aquí se los presento en carne y hueso, sea de la primera parte o de lo que continúa:








jueves, 12 de febrero de 2015

Quiero que seas mío, primer capítulo, segunda parte.


Después de un tiempo difícil en lo personal, he vuelto con la intensión de compartir un poco más en mis blogs y pasar un poco más por acá. Agradezco a algunas chicas que se han puesto en contacto conmigo preguntándome sobre la segunda parte de "Quiero que seas mío" y para complacer un poquito aquí les regalo ese capítulo que continúa. Quiero compartirles que esa primera parte fue como una prueba y para colmo la puse por error en amazon cuando era inexperta pero me alegra que les haya gustado y quieran saber más, ¿Recuerdan esa historia? ¿Recuerdan que la trama envuelve a un empresario italiano de vinos toscanos y a una mujer que no es lo que aparenta? ¿Recuerdan cómo quedó? Pues así continuará.




Intenté ignorar a Damián y concentrarme en mi “labor” buscaba provocarme y ésta vez no quería darle gusto, eso lo alimentaba y lo hacía más fuerte, eso hacía que mantuviera en alto voltaje su poder sobre mí.
—Eloísa querida, sabes que no podrás con esto ¿Por qué no dejas de jugar a la empleada estrella y actúas como realmente eres?
Miré la computadora y mordí mis labios, odiaba la tecnología y no quería ni siquiera tocarla, llevé mis manos al teclado e intenté tocarlo, suspiré añorando otra época en la que nada de estas cosas existía.
—¿Ves como ni siquiera puedes con una simple máquina? —insistió en fastidiar—. Por favor niña ubícate, esto no es para ti.
—Esto no va a detenerme —dije firmemente—. Una estúpida máquina no se va a interponer entre él y yo.
Cerré mis ojos y comencé mi meditación, mi trance, mi concentración, utilizando mis poderes adiviné como manejarla sin ningún manual, la provocación de Damián y mi deseo por callarle la boca me dio la fuerza.
—Eloísa deja de hacer trampa ¿Por qué mejor no te tomas un cursito para aprender computación como lo hacen todos los demás humanos eh? Si quieres aparentar ser una al menos compórtate como tal y no uses tus poderes.
Abrí mis ojos y busque el botón en el CPU para encenderla, al momento se activó, al encender la pantalla me pidió una contraseña.
—¡Diablos! —exclamé molesta.
Damián se rió a carcajadas al escucharme, su presencia era un fastidio.
—Creo que una “estúpida máquina” como la llamas si puede interponerse entre lo que eres y tu supuesto amor. Podría darte la clave pero… creo que eso sería algo “sobrenatural” que asustaría a cualquier humano, si tú no la tienes es porque no te la han dicho y si la “adivinas” te creerán bruja dime ¿Qué quieres que haga?
Sentía la sangre hervir, Damián estaba logrando lo que se proponía y su provocación estaba dando frutos, miré la máquina fijamente y apreté los puños, no estaba molesta, estaba furiosa y deseaba…
—Oh Eloísa, eres tan impulsiva —insistía jugando con su bastón—. Sabía que no soportarías eso.
El CPU comenzó a humear como si se hubiera sobrecalentado y al momento el monitor se apagó, unas cuantas chispas delataron lo que pasó, resoplé y me recliné en mi silla mientras Damián se reía a carcajadas como si estuviera viendo la más cómica película, me limité a intentar controlarme, por fortuna la secretaría del signore llegaba.
—¡Oh por Dios! ¿Qué pasó? —corrió hacia mí.
—No lo sé —fingí miedo—. Sólo encendí la máquina y al momento echó humo y se apagó, creo que se quemó.
—¡Qué barbaridad! Pero quítate de ahí —me levantó y me sacó de mi escritorio alejándome del él—. Eso debe de ser una bomba de tiempo, podría explotar, eso es extraño e imposible, todas las máquinas están nuevas, no podía pasar eso, voy a llamar a mantenimiento y a poner en conocimiento al señor Di Gennaro de esto, con seguridad se va a molestar.
—No por favor no le digas que fue mi culpa —demostraba muy bien mis dotes de actriz—. Va despedirme por esto y necesito el trabajo.
—Tranquila no va a despedirte por eso, no ha sido tu culpa —tocó la puerta y entró.
Exhalé con fastidio, esto de fingir ser una mujer normal con todos sus defectos no me hacía gracia pero al menos algo bueno iba a salir de esto y no me equivoqué. Giré mi vista al sillón y Damián se había ido, agradecí eso.
—¿Cómo ha sido eso? —preguntó Giulio cuando salía de su oficina muy molesto.
—No lo sé señor, pero Eloísa estaba muy asustada —la secretaria corría detrás de él.
—¿Qué pasó? —me preguntó mirándome seriamente.
—No lo sé signore —bajé la cabeza—. El aparato encendió bien, incluso me pidió la contraseña que obviamente no tenía pero al momento el CPU comenzó a humear y lanzando chispas todo se apagó.
—Esto es el colmo —se acercó a ver la máquina, todavía humeaba—. Dayana llame a mantenimiento y que ellos a su vez se pongan en contacto con la empresa donde se compraron las máquinas, seguramente vino una con defecto y era esta, es urgente que instalen otra y que hagan valer las garantías.
—Enseguida señor —la mujer asintió y se apresuró a su escritorio.
Giulio no dejaba de ver la máquina, se inclinó para estudiarla y yo para estudiarlo a él, su ceño fruncido, la manera en como sujetaba su cabello, en como inhalaba y exhalaba y cada movimiento de sus labios, cara y cuerpo sentía que me debilitaba ante él, me desconocía.
—Por los momentos no hay nada más que hacer —se puso de pie de nuevo exhalando resignado—. El problema es que necesitamos avanzar, venga a mi oficina, usted avanzará en mi máquina y yo lo haré en mi portátil, todo debe de estar listo antes de las once, además tenemos un almuerzo con unos inversionistas.
Lo miré desconcertada, la sonrisa se me borró de la cara.
—Sí, sí me escuchó bien, usted deberá acompañarme al almuerzo.
—Signore, no… ¿Es necesario?
Me miró incrédulo.
—¿Le pasa algo?
Negué bajando la cabeza de nuevo.
—No es un almuerzo social, se trata de trabajo y la necesito porque hay un alemán y un japonés entre ellos.
Exhalé.
—¿Vamos a mi oficina? —me invitó a pasar primero.
Asentí, tomé mi bolso, las carpetas y lo acompañé como quiso, al menos estaría toda la mañana junto a él de cierta manera y eso me satisfacía, sabía que con lo sucedido a la máquina podía sacar el mejor provecho, acercarme más a él.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Mis Amantes

Seguramente les aparecerá algunos signos de interrogación así como sé que les gustará la portada ¿Esta mujer no descansa? Pues no, no descanso, cuando se tiene una obsesión por escribir no se puede parar y así soy, aunque ya estoy considerando un pequeño descanso porque lo necesito mucho, muy pronto les voy a compartir esta historia, sé que el título puede decir muchas cosas y se pueden imaginar perfectamente la trama pero... bueno no puedo decir nada más por el momento, así que aquí les comparto la sinopsis.



"Altos, hermosos, únicos, con una cara y cuerpo de infarto, perfectos en todos los sentidos…
No soy Anna Karenina, ni tampoco madame Bovary, (no tengo la intención de suicidarme por un hombre) mucho menos soy Catalina la grande…
Pero descubrí que era una mujer viva, con fantasías y deseos que sólo ellos me hicieron conocer y que sólo ellos pueden saciar…
Deseo, pasión, amor, entrega…
Uno, dos, tres, cuatro, cinco…
¿Quieres saber quiénes son mis amantes?
Bienvenidas a mi monólogo."

Ocarina del Tiempo; Capítulo 1



Capítulo 1

En el bosque Kokiri…

 Árbol Deku no lo describió físicamente así que tenía que buscarlo, sería diferente y ella lo sabría, todos los que veía en su faena diaria tenían un hada, la chica sentada en su casa, el chico intentando levantar una roca, incluso otra chica en medio del camino que la miraba desconcertada también tenía hada y entonces pudo ver la casa que buscaba, en su entusiasmo al volar apresurada chocó contra una cerca haciendo que se aturdiera un poco pero al incorporarse siguió su camino y entró a la casa. La inspeccionó, las casitas de los niños Kokiris estaban en los mismos troncos y sólo tenían lo necesario para vivir, cama, mesas, una que otra silla y vasijas, miró al niño rubio en su cama delirando su pesadilla sin poder despertarse y se acercó a él.
—Hola Link, despierta —le dijo—. El gran Árbol Deku quiere hablar contigo.
El niño seguía sin despertar.
—¡Link, arriba! —exclamó más fuerte.
Link enterraba más la cabeza en su cama, la pereza no lo dejaba.
—¡Hey vamos! —Navi comenzaba a desesperarse—. ¿El destino de Hyrule depende de un chico tan flojo?
Navi voló a su alrededor de arriba hacia abajo para despertarlo, con seguridad su “escándalo” dio resultado, el niño despertó por fin, se hincó en su cama y se frotó los ojos, se sentó en su cama y la miró atentamente.
—Al fin te levantaste, soy Navi, el hada, el gran Árbol Deku desea que sea tu compañera desde ahora, gusto en conocerte. El gran Árbol Deku te ha convocado, así que vamos ahora mismo.
El chico asintió y bajó de su cama, Link el niño rubio y de los ojos zafiros más hermosos salió de su casa muy erguido, seguramente sintiéndose alguien diferente, seguramente por primera vez veía todo de otra manera sin imaginar la aventura que le esperaba.
—¡Hey hola Link! —una chica del bosque y de cabello verde corrió hacia él al verlo en el balcón de su casa, lo saludó con un gesto de su mano.
Link la miró e inmediatamente bajó por una escalera para encontrarse con ella, la chica estaba emocionada por verlo al fin con un hada que lo acompañara.
—¡Wow un hada! al fin un hada vino contigo Link, ¡Wow! Vaya noticia estoy feliz por ti. —Saria sonreía con gusto—. Ahora ya eres un Kokiri Link ¿Pero es eso cierto? ¿El gran Árbol Deku te ha convocado? Es un gran honor hablar con él, te esperaré aquí, vamos ¡ve a verlo!
 Link asintió dirigiéndose al camino que lo llevaba al gran Árbol Deku pero al llegar alguien lo detuvo impidiéndole el paso.
——Si quieres ver al gran Árbol Deku debes equiparte al menos con alguna espada y escudo —le dijo el fastidioso y arrogante Mido, el Kokiri que custodiaba la entrada.
Decidido a no dejarlo pasar Link no tuvo más remedio que regresar al bosque para buscar las armas que necesitaba adentrándose a los alrededores de su entorno, Link se aventura a encontrarla.
Al pasear por su propio entorno va adquiriendo “rupias” en distintos sectores, son unas gemas de colores que según los mismos así tienen un valor con el cual comprar diferentes objetos, se puede decir que la rupia es la moneda de Hyrule y a lo largo de su aventura Link las debe recoger porque le servirán mucho, por los momentos las de color verde —que valen por uno— y las de color azul —que valen
por cinco— son las más comunes que va a encontrar. Al pasar por un sector de diversas plantas que —curiosamente— estaban muy cerca de su casa encuentra un hueco que lo llevará a la zona de adiestramiento en donde
 al arrodillarse para poder entrar pasó al otro al lado en donde con el cuidado de no chocar con unas extrañas rocas
que circulaban por todo el lugar logró pasar hasta llegar a un enorme cofre en donde al abrirlo se encontró con el
 tesoro oculto de los Kokiri, la espada que necesitaba.
Equipándose de la misma salió del lugar para no perder más tiempo, Navi le recordaba que el Árbol Deku lo necesitaba y le rogaba la acompañara para llevarlo ante él.
Link se dirigió a la tienda Kokiri en donde pagando cuarenta rupias pudo comprar el “escudo Deku” pequeño y de madera propio para los habitantes del bosque que también necesitaría como arma de defensa.
Al llegar a la entrada de lo que sería el camino para ir hacia el Árbol Deku, alguien le impidió el paso a Link, el odioso Mido parecía que por alguna razón detestaba al chico, de mal carácter y engreído no lo dejaba pasar.
—Si quieres ver al gran Árbol Deku debes equiparte al menos con alguna espada y escudo… ¡¿Eh pero que es eso?! —preguntó con fastidio al notarlas—. Oh tienes un escudo Deku… ¡¿Y qué es eso?! —pareció gritar evidenciando su molestia—. ¡¿Esa es la espada Kokiri?! ¡Dios mío! —giró la cara evitando torcer la boca pero tarareando con el pie para contener su paciencia—. Bueno, incluso con todo ese equipo un cobarde es un cobarde, yo el gran Mido ¡nunca te aceptaré como uno de nosotros!—. Extendió su mano deteniéndolo—. ¡Dime! ¿Cómo conseguiste ser el favorito de Saria y del gran Árbol Deku? ¡¿Eh?! Grrrrr… —Gruñó molesto, Mido no disimuló su enojo y envidia pero sin poder hacer nada más y sabiendo que no podía oponerse al llamado del gran Árbol Deku se hizo a un lado y lo dejó pasar.
A todo eso Link pudo haber pensado muchas cosas, Mido no era nada agradable y a primera vista podía caer muy mal pero el chico sensato prefirió permanecer callado y no avivar una pelea sin sentido cuando habían otras cosas más importantes y el menos Mido no merecía que perdieran el tiempo con él.
Link avanzó por el camino pero antes de llegar…
—¡Link cuidado! —gritó Navi.
 Unas extrañas plantas tipo carnívoras aparecieron de la nada creciendo de inmediato, si no actuaba rápido podían herirlo así que con la mayor agilidad —algo de lo que él
mismo se asombró—con la espada las cortó, al hacerlo una nueva arma le apareció de ellas mismas; la vara Deku pero
de las cuales no podía portar más de diez, le servirían para portar fuego en un determinado momento así que ya sabía la importancia de las mismas. Venciendo a las plantas que se cruzaron por el camino y guardando las varas por fin llegó hasta el gran Árbol Deku.
—Gran Árbol Deku he vuelto —le dijo Navi.
—Oh Navi, así que has vuelto —habló el enorme árbol en una especie de telepatía—. Link bienvenido.
El chico lo miró y escuchó atentamente sin saber porqué.
—Escucha bien lo que yo, el gran Árbol Deku voy a  decirte, tus sueños no han tenido descanso en estas lunas pasadas por las pesadillas, los aliados del mal se fortalecen, un clima de maldad se extiende por todo Hyrule y causa pesadillas a quienes lo sienten, ciertamente tú lo has sentido, Link es la hora de que pruebes tu coraje, he sido maldecido necesito que rompas la maldición con tu sabiduría y coraje ¿Tienes el suficiente coraje para encargarte de esta tarea?
El chico asintió, el árbol abrió la boca para dar acceso a su interior y añadió:
—Entonces entra Link y tú también Navi, Navi el hada debes ayudar a Link y Link cuando Navi te hable escucha sus palabras de sabiduría.
De esta manera Link se adentró al interior del gran Árbol Deku para vivir su primera aventura y probar su coraje.